En nuestra asignatura de fundamentos pedagógicos sabíamos, desde el primer día de curso, que deberíamos preparar un trabajo sobre un autor o autora para desarrollarlo
en las clases básicas y que el material que preparásemos sería el que entraría
en el examen. Normalmente me gustan las
presentaciones de clase aunque la idea de investigar a un autor no es que me
hiciese especial ilusión. Sin embargo yo siempre digo que nada pasa por
casualidad y este ha sido uno de esos
momentos que siempre recordaré. Elegimos casi al azar a Maria Montessori porque
mi compañera María había leído algo sobre ella y le llamó la atención. Así
comenzamos en grupo a buscar información sobre esta autora italiana.
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María Montessori |
María Montessori me ha sorprendido gratamente pues su
método es muy acorde a mi forma de entender la educación. Además considero que
es un personaje digno de admirar. Poco a
poco fui leyendo y al final quedó una frase que creo que ha marcado en mi grupo
de trabajo. “¿Qué podemos reflexionar de Montessori?” “A mí maencantao” Así
junto y con la boca muy llena. Porque es verdad María Montessori me ha
encantado, me ha maravillado como puede haber hecho algo tan real y tan simple. Es precisamente, aprender a
enseñarles a base de mirar como son.
El método Montessori es muy real.
Yo he visto a mis sobrinas con la manía de ordenar sus muñecas, de ponerlas en
fila (Los niños son amantes del orden). He visto a mi sobrino Abel querer
ayudarme a poner la mesa en vez de jugar (los niños prefieren el trabajo al
juego). He visto a mi prima Gema de tres años y medio ayudar a mi prima Teresa
de dos años y enseñarle a pintar y borrar en la pizarra (porque los mayores
tienden a ayudar a los más pequeños y los pequeños a imitar a los mayores)
Quizás este de la imitación es uno de los que más tenemos que tener en cuenta a
la hora de estar con los niños. A los niños hay que enseñarles la
responsabilidad de ir a clase (y por eso yo no falto nunca a la universidad
aunque Abel me diga que me quede con él en Cádiz y no vaya a mi cole de
mayores) y por eso yo no falto al cumpleaños de mi sobrina, porque se lo
prometí y las promesas hay que cumplirlas para no incurrir en la mentira. Hay
que adoptar conductas que queremos que
adopten, ayudarles a ser felices y demostrarles que estamos ahí. Solo hay un principio
básico de Montessori que yo aún no he encontrado en ningún caso real “Los niños
son amantes del silencio.” No sé si será cierto pero cuando grabé a mi sobrina
jugando a guardar las tarjetas de lectura con las que su hermano había estado
leyendo no paraba de cantar a gritos. Pero claro, mi sobrina Lucilú tiene alma
de artista.
El método Montessori es
fascinante, a mi parecer, cualquier persona a la que le guste la infancia y la
educación le gustará el método Montessori.
Cualquier persona que crea en la libertad, en la felicidad y en la importancia
del aprendizaje amará el método Montessori.
Además del método que hicimos para el trabajo, estuve investigando diferentes páginas centrándome especialmente en la Lecto-escritura pues además de ser una enamorada de la educación soy desde niña muy, muy aficionada a la literatura (lo cual no es raro si tenemos en cuenta que en mi casa la habitación más grande es la biblioteca) y me parece fascinante ese proceso en el que pasas de ver símbolos que no sabes identificar a poder leer historias completas y reproducir tus palabras en un papel. Creo que esto que hacemos a diario, esto que yo estoy haciendo ahora mismo de dejar nuestros pensamientos plasmados en papel, es un proceso maravilloso que nos lleva a ser capaces de comunicarnos con el pasado y con el futuro. Jugar con el tiempo, este proceso es el que nos ha ayudado a conocer a personas como María Montessori y en su método es un proceso lento, libre, individual y precioso. Para materializar mi presentación me centré en como se desarrollaban los principios básicos de Montessori en las tarjetas de escritura y ya que había hecho todas las tarjetas decidí que la mejor manera de ponerlo en práctica y ver su eficacia era dejar que mi sobrino Abel de cinco años,el mismo que nunca para quieto, las usase. Para prueba un dedal:
Que nunca nos falten los libros, esencia de la libertad.
ResponderEliminarHa sido muy interesante ver cómo leía Abel y cómo disfrutaba.
ResponderEliminarCon Abel, siempre se disfruta y todo resulta interesante.
ResponderEliminarMarieta Montessori será tu nuevo nombre, sin duda si podemos asociar a esta pedagoga con alguien es contigo. Puesto que, sin duda disfrutas con los niños y haces que los demás disfrutemos mientras vemos como aprenden.
ResponderEliminarEs un honor, totalmente. Gracias!
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